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El Fin del Mundo

El Fin del Mundo

Cuando nacemos, naturalmente ponemos nuestra atención en el Amor. Nuestro estado es un continuo y floreciente camino creativo, de noble exploración e incomparable capacidad de disfrute. Nos conectamos con un mundo abundante y lleno de manifestaciones de amor y cariño. El mundo se presenta ante nosotros cargado de sensaciones fascinantes y de una poderosa conciencia de milagro en cada cosa que experimentamos. Es natural que nuestro entorno sea acogedor y que estemos rodeados de sentimientos y comentarios cargados de gratitud, admiración y genuinos deseos de felicidad y prosperidad.

¿En qué momento todo cambia? Esta programación con la que llegamos a la tierra y nuestra profunda conexión con la Presencia Divina que somos, empieza a ser brutalmente confrontada por el sistema de creencias que se ha ido arraigando en la humanidad adulta. Se activa una feroz lucha por la reprogramación de creencias y la instauración de un nuevo código, del cual, pasamos el resto de la vida queriendo escapar.

Nos enseñan a enfocar toda nuestra atención en lo opuesto al Amor, a la construcción colectiva desde la cooperación y a la alegría auténtica. Nos enseñan a pensar de forma antinatural; el mundo milagroso, fácil y sencillo, empieza a desaparecer. La competencia, la desconfianza y la duda están a la orden del día. Las ideas de limitación, escasez, rabia, culpa, preocupación, envidia, apego, desilusión, maldad y muerte toman el control de nuestra mente y es entonces, cuando la reprogramación cumple su propósito de control y miedo sobre nosotros.

Todo lo que pensamos determina lo que sentimos y activa un determinado estado del ser que se encarga de manifestar la realidad, en la mayoría de los casos, de manera inconsciente pero siempre de conformidad con esta gran ley. El Amor es el código de nacimiento, la herencia del Uno, del origen verdadero; el miedo es el aprendizaje y entrenamiento del ego en este mundo. ¿Qué es la evolución? Es sencillamente el regreso al estado de Amor. Hoy más que nunca, comprendo el camino espiritual como el proceso de renunciar al miedo y de recuperar la memoria del amor, de habitar en la consciencia de esta eterna estructura de esperanza, alegría, unidad, capacidad para crear vida y nuevos mundos. Este es el origen y el verdadero propósito de nuestra presencia y transito por esta tierra.

Todos somos hijos pródigos y todos vamos de regreso a casa. El primer paso en ese camino de regreso es volver a amarnos. En palabras de Oscar Wilde, “amarse a uno mismo es el comienzo de un eterno romance”.

Desde que tengo memoria, he oído sobre el Apocalipsis, el fin de los tiempos, el fin del mundo; mensajes siempre conectados al miedo y a la destrucción. Sin embargo, he comprendido que el significado, el sentido o la interpretación que hacemos de las cosas debe venir de adentro hacia afuera. Solamente cuando reconocemos nuestra naturaleza, tomamos consciencia de que somos los gobernantes de nuestro camino y dejamos florecer nuevos significados, sentidos e interpretaciones, eso que fue programado desde el exterior se desvanece, se inicia el camino de regreso a casa y se esclarece la verdad que nos hace libres. En este camino sobre la tierra he empezado a experimentar algo extraordinario y que me ha permitido verificar los grandes aprendizajes del camino espiritual. Cada vez que he tenido una idea y al compartirla me han dicho que estoy completamente loco, los resultados han sido milagrosos, llenos de gracia y absolutamente extraordinarios. Así que hoy bendigo cada locura que nuestra amada intuición activa, pues tengo la certeza de que proviene de mi ser más puro, que se origina en el Amor y que su resultado no podrá más que irradiar vida.

¿Y si el fin del mundo no es entonces una catástrofe sino la creación del verdadero paraíso, la tercera edad de oro? Elige pensar esa locura, sentir esa verdad hecha realidad y hacer parte de la creación de la nueva humanidad. Para una gran cantidad de seres en este planeta, la manipulación del miedo y el control son su única realidad. Para muchos, el Amor, la libertad, el mundo fácil y sencillo no son más que una ilusión, ideas fantasiosas que están lejos de su alcance. El Amor existe, es real, eterno, invulnerable, incondicional, imperturbable y consciente de la unidad que a la vez constituye la totalidad.

Volvamos a conectar con nuestro ser original. Somos hijos de la creación y la chispa divina habita en nosotros. Tenemos la respuesta a todas nuestras preguntas o mejor aún, el Amor que somos es la respuesta. Nunca antes había oído hablar tanto de manipulaciones de los gobiernos y religiones, asteroides controlado, complots de organizaciones y grandes instituciones, cataclismos etc. Y así mismo, jamás había experimentado tanta Luz, revelaciones de maestros ascencionados, colectivos de amor, comunidades en transición, ciudades intraterrestres, experiencias de consciencia y evolución, comunidades sagradas, ecología, tecnología, servicio con propósito, libertad de la institución, fortalecimiento de la educación no formal, la magia de la era de acuario, las profecías, promesas, elevación de frecuencia, integración de las polaridades y caminos de liberación del verdadero potencial del ser.

Sin duda ha llegado el tiempo de elegir, de vibrar en armonía y sumar al plan divino. Es el tiempo de la alegría, el trabajo cooperativo, la recuperación de nuestra naturaleza y la conexión con la fuente de toda creación llamada Amor. Elijo vibrar en la más elevada frecuencia y si me preguntas cómo hacerlo, te invito a poner en práctica los siguientes hábitos:

Medita todas las mañanas y todas las noches.
Decreta continuamente lo que anhelas para ti y para toda la humanidad.
No te quejes y agradece todo lo que sucede.
Lee información de elevada frecuencia mínimo 30 minutos diarios.
Aliméntate con vida, verduras, fruta y proteína vegetal.
Transforma tu vocabulario.
Alégrate, ayuda y has sólo lo que verdaderamente quieres hacer.
Ámate tal cual eres.

La iluminación es simplemente un reconocimiento de tu ser amor. El fin del mundo es el inicio de la nueva humanidad.

Juan Gómez.

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En la Tierra somos uno
Disfruta de este divertido momento donde Juan Gómez interactúa con los estudiantes de Universidad Nacional de Colombia. Mira qué descubrió y cuál es su mensaje para el Día de la Tierra.
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La fuerza de gravedad está cambiando y el peso sobre nuestra vida es cada vez menor

«…El tránsito por la humanidad es un camino diseñado para liberar el alma del peso de la “gravedad…”»
En medio de una conversación fascinante con un gran maestro, me conecté con esta frase. Estábamos ocho personas en un encuentro poderoso, el ambiente se vestía de luz y hermosura, nunca había logrado estar rodeado de tan diversas culturas, creencias, maneras de pensar y al tiempo sentirme en máxima unidad. La voz de la sabiduría se alzaba en medio de la sala y nos atravesaba el corazón con un Amor impredecible que alivianaba todas las cargas. Habían pasado varios minutos y yo solo podía pensar en la frase que seguía retumbando en mi interior,«el tránsito por la vida humana es un camino diseñado para liberar el alma del peso de la “gravedad”». Tenía la certeza de que el concepto de gravedad del que estábamos hablando, era mucho más profundo del que aprendí en física en el colegio y que me explicaba la razón por la que aparentemente no podía cumplir uno de mis sueños, volar.

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