¿En dónde está puesta tu atención?

¿En dónde está puesta tu atención?

En lo que te enfocas se expande.

La relación que tiene lo que te ocurre y donde se encuentra actualmente tu atención describe lo que realmente eres, hoy.

Me encuentro en medio de uno de estos múltiples viajes que gracias a Dios he creado en este año, una cálida ciudad con sabores y colores llenos de salsa, “pam” de bono y mango biche. Camino por un mágico malecón junto a su río, percibiendo la fuerza de estar y maravillado por todas las cosas perfectas que me han pasado y me llenan de asombro y gratitud.

¿Recuerdas el último viaje que hiciste? ¿Cómo lo calificas? ¿Qué tal cada momento: tu traslado, la fluidez de las cosas, las experiencias que viviste? ¿Cómo te recibió la gente? ¿Cómo sucedió cada cosa, la energía de tus compañeros de viaje? ¿Experimentaste el placer de estar?

Creo firmemente en el poder de la auto-observación, en la fuerza transformadora que activamos cuando reconocemos a cada instante el poder creativo que somos y la chispa divina. Dios en Acción, en cada instante con lo que pensamos, sentimos y calificamos de las circunstancias que nos rodean, es sin duda, un muy buen primer paso de reconocimiento para la activación de dichos poderes, y para estar, siempre es valioso preguntarte quién estás siendo.

Desde mi humilde mirada, no basta con reconocer quién eres, como una mera definición de personalidad, pues tu estado se modifica a cada instante, es allí donde percibo mayor sensatez en la reflexión acerca de quién estás siendo en el eterno presente de la vida. Los camaleones se funden con la experiencia, su gran capacidad corresponde a modificarse; son los creadores de su estado y por lo cual de su imagen, ya lo que pasa con el exterior es como debe ser. Ahora bien, podemos preguntarnos cómo se siente nuestro estado interior, pero mejor aún, podemos modificarlo a merced de nuestras acciones creativas, nuestra conexión con la fuente de Amor y cada decisión que se convierte en una nueva acción que todo lo hace nuevo.

Por un lado, si todo comportamiento o resultado son consecuencias del estado en el que nos hallamos, ¿quién y qué crea este estado? En el último tiempo de mi vida, reconozco una gran disciplina en reconocer hacia donde estoy dirigiendo mi atención en cada instante. Este ejercicio de conciencia me ayuda a reconocer claramente las distracciones de lo externo, el impacto de las representaciones internas y la calidad de sentimiento primario en el que me encuentro. Desde oriente, la invitación ha sido a desarrollar la capacidad de nuestra mirada interior, así mismo diría nuestra capacidad de sentir y percibir el flujo de emociones que construye lo que representamos, y la manera en cómo estamos puede ser un buen reto de evolución.

Por otro lado, si mi atención está en las millones de voces de la mente, en lo que no es armónico a mi alrededor, a la angustias que me producen las expectativas de mi viaje en la vida; un estado en desequilibrio será su consecuencia. Si mi atención está en el Amor, en lo perfecto, en lo divertido, en la abundancia de cada día, en la magia de las relaciones, en lo sorprendente de la vida, en la fuerza del servicio desinteresado y agradezco intensamente; mi estado definitivamente está cargado de verdadera Paz.

¡Para! ¿Donde está tu atención ahora mismo? A esto me refiero con decir que no es solo dónde has estado ni cómo has estado, sino la honesta y constante conciencia de reconocer en dónde está puesta tu atención. En lo que te enfocas se expande, te conviertes en lo que meditas y donde está tu atención es donde verdaderamente está tu Ser.

¿Has oído hablar del efecto mariposa? Es la referencia de la idea que presenta el sutil movimiento de las alas de este ser vivo, como la posible causa de un maremoto al otro lado del mundo. Es solo la condición inicial o la semilla que siembras. Hace poco leía una nueva definición del déficit de atención que me hizo pensar muchas cosas: “Es el trastorno que afecta a una escuela, que es incapaz de adaptarse a la potencia creativa del niño”. Tú eres tu primera y verdadera escuela, jamás veo nuestra atención dispersa o activa como una condición negativa, solo reconozco la oportunidad contenida y la poderosa magia de lo que somos.

Todo esto, me hace pensar que esta capacidad está más relacionada a la omnipresencia y a una verdadera posibilidad de expandir nuestra energía. Así que como el efecto mariposa, estamos en muchas ocasiones durante un día de nuestro apasionante viaje, generando sutiles movimientos que más adelante serán la causa de nuestros grandes maremotos. La tarea consiste en la presencia y habilidad de reconocer en cada instante, en dónde está nuestra atención sembrando esos sutiles movimientos y permitiendo esas olas de energía, que crean instantáneamente nuestro estado del Ser. Es reconocer si estamos en piloto automático o viajero consciente.

Cuando viajamos, hacemos continuamente una parada técnica para revisar dónde estamos, cómo vamos y a dónde queremos llegar. Ahora bien, lo que estoy proponiendo es incluir siempre la pregunta: ¿Dónde está puesta nuestra atención? Pues lo de menos es el punto de llegada, enfócate en tu manera de viajar.

Entonces recordemos esa idea, no es solo dónde estamos o cómo vamos sino a dónde está dirigida toda nuestra energía creativa, la atención. Somos dueños del estado en el que nos hallamos y propongo utilizar dos herramientas concretas para gobernarlo a nuestro verdadero antojo:

  1. Crear un ritual de conciencia que repitas al menos tres veces al día, usa tu cuerpo, la respiración y los decretos. Ser un gran observador y usar tu ritual, te lleva a unas disciplinas que te harán sentir completamente diferente. Ten una herramienta a la mano, algo concreto que te sirva todo el tiempo, que te lleve al estado soñado, edúcate en eso, entrénate en eso, siempre. Así, antes de empezar tu día haz un ritual, después del almuerzo haz otra, y antes de dormir otra.
  2. Dirige conscientemente tu atención al Amor, si es posible, en cada respiración. Lleva toda tu energía a la presencia Divina que eres y solo podrá manifestarse lo perfecto. Cuando tu atención está en el Amor, en la experiencia ilimitada, profunda, onda y eterna que siempre permanece; serás esa energía, estarás irradiándola y todas tus creaciones tendrán su semilla.

Ahora recuerdo ese momento donde empezó toda esta reflexión, en el malecón de la bella Cali, me dirijo a ese momento, reconozco mi atención solamente en el Amor, y una vez más, recuerdo de qué manera quiero vivir el fascinante viaje de mi vida hacia la Luz. Hago mi rutina, me conecto con el Amor y abro las puertas de mi Ser para permitir que sea su soberanía la que manifieste la perfección.

¡Buen viento, buen Amar y solo la atención donde debe de estar!

Juan Gómez

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